Entre "Your Song" y "Don't let the sun go down on me" hora y media de Elton Jonh en directo, solo con su piano. I. nos ha sorprendido esta mañana con un par de invitaciones para el concierto que acaba de terminar en Villalba.
Hace una noche estupenda en las cercanías de Madrid. El cielo estaba despejado y el sonido ha sido impecable.
Tengo mucha suerte; pensaba que ya no tendría oportunidad de ver a uno de los músicos que me gustan desde siempre...e voilá.
Me he acordado de Rafita. Donde quiera que esté, Daniel siempre será su canción. Y por supuesto, he pensado que papá lo habría (¿lo habrá?)disfrutado.
Sólo lamentar que Sir Elton haya podido molestar con su música a las personas que me rodeaban y necesitaban hablar a gritos por culpa del "ruido".
Yo he cantado, he bailado, no he parado de marcar el ritmo... me lo he pasado genial.
Me queda Billy Joel en el tintero. Seguiré soñando.
Ver a mi amiga P es revivir casi 40 años de historia. Compartimos dos colegios de monjas, la ruta del autocar, el recorrido del 29 y un mismo barrio. Sus padres y hermanos forman parte de mi mitología. La casa que ahora tienen que desmontar permanece intacta en mi memoria: el sonido del piano de la entrada, la altura de las literas de sus hermanos, su madre cosiendo en el salón...
A las dos nos han pasado muchas cosas en estos años, pero a ella le han tocado unas cuantas bastante malas. Lo fantástico es ver inalterable ese peculiar e inteligente sentido del humor que la hace pasar por situaciones pavorosas con más valor que el Guerra.
Pero lo más bonito ( y me voy a poner cursi) es algo que no estaba allí cuando dejamos el colegio: la expresión de su cara cuando sonríe a su marido. Claro que las miradas de él hacia ella son del mismo calibre.
Lo siento chicos, no he podido evitarlo. Como compensación he pillado ésto de Cat Stevens. Fue nuestro primer amor y nuestro primer concierto. Éramos tan crías que nos llevó mi padre.
Siempre he pensado que la página infantil del dominical de EL PAIS es para adultos. Al menos a mí no me queda claro qué edad se supone que tienen los niños a los que va dirigida. El mensaje que transmite en casi todas sus viñetas es que los niños son muy listos y los adultos unos memos.
Es un recurso fácil que se ha utilizado miles de veces, pero hace falta la inteligencia de un Quino para crear a Mafalda y los "Quinos" no abundan. Además, Mafalda no es exactamente una tira infantil.
El caso es que yo leo el "Pequeño País" todas las semanas porque me gustan Garfield, Calvin y Hobbes, Zits y las Memorias de Gus. Claro que yo ya soy adulta. He pasado por todas las edades y sé que los niños no entienden el rollo de los mayores y que los papás nos desesperamos con los derroches de imaginación de los críos. Pero lo que me ha preocupado esta semana es la tira de JORGE cuyas cuatro viñetas reproduzco (y me ha costado lo mío averiguar cómo hacerlo). ¿A qué cabeza pensante se le ha ocurrido equiparar como "broma" los trabajos en condiciones infrahumanas a los que se ven obligados millones de niños en el mundo, con un examen sorpresa?
Voy a aceptar (con cierta nausea, eso sí) que sea un chiste. Los niños son literales, la ironía no es su fuerte. Me gustaría que Sierra i Fabra y Rovira, los ingeniosos autores, tuvieran que trabajar en una mina sudafricana durante un mes. A cambio les eximiría de tener que entregar su laboriosa tira "cómica".
Aprender a editar blogs me está volviendo loca. Llevo días intentando averiguar cómo poner el enlace a una canción. Me faltan las claves para entender el inglés aplicado a la informática. Mientras tanto me pongo a buscar por YouTube y se me pasan las horas encontrando joyitas.
Ayer me hice con una colección de videos de Baryshnikov. Lo he visto bailar en directo dos veces, la última hace un año. Cuando el arte me conmueve se me acelera el pulso; la respiración se agita; me sube la temperatura y suelo llorar ya que gritar quedaría raro.
No exagero, sé a qué suena y la verdad es que se parece mucho al placer sexual. Supongo que todos los placeres se asemejan entre sí. Y tambien supongo que por eso los hombres capaces de provocarme esas sensaciones, se convierten en mitos sexuales para mí.
Os dejo un montaje que me gustó por la música. La voz rota, la melodía en tono menor... es como si Tchaikovsky compusiera rock. Y el ruso es un idioma muy poderoso.
El domingo, Pataki nos trajo al parque la oferta de empleo que había recortado de El País.
He solicitado el puesto. Creo que cumplo con todos los requisitos y algunos más. Además tengo tiempo libre.
Bueno, se trata de publicidad. Tienes que darles tus datos para "participar" en el "concurso". Hay 500 "ganadores" a los que les enviarán una muestra y tendrán que contestar un cuestionario. A cambio ellos pueden utilizar tu nombre y tu imagen. Roza lo poco ético como es habitual en publicidad, pero puede tener su gracia. La pila del cacharrito dura 20 minutos. Me sacrificaré para satisfacer vuestra curiosidad. Ya os contaré si me cogen en el sentido español, no en el venezolano, aunque cuento con el venezolano habitual para desarrollar el trabajo.
Prometí y/o amenacé con hablar mucho de sexo y evidentemente he mentido como una bellaca. Estoy muy liada arreglando otras parcelas de mi vida y el sexo ha pasado a un plano muy secundario. Hablo de él, curioseo sobre el tema, escribo alguna cosilla en los foros pertinentes, pero a pesar de ser partidaria como el cura del chiste, practico la abstención. Menos mal que la primavera empieza a manifestarse y es de esperar que despierte la bestia dormida (dicho sea exagerando).
Lo que si es verdad es que el primer artículo de este blog iba a ser un comentario sobre el Marat-Sade que está representando Animalario en gira por varias ciudades.
En 1968 se estrenó en Madrid. En aquellas tres únicas y míticas representaciones una pequeña fracción de la izquierda cultural que vivía en la España franquista vivió su particular revolución. No fue, no podía ser, el Mayo Francés, pero para los que lo vivieron fue algo inolvidable. Me encanta oírselo contar a los compañeros. Yo tenía siete años. He encontrado este enlace para nostálgicos.
El caso es que casi 30 años después, la dictadura ha desaparecido, la democracia es irreversible y “estricto senso” la Revolución ya no es necesaria. Las referencias “modernas” incluidas en el texto sobre el Rey o Esperanza Aguirre provocan risa. Un Padrenuestro que me cuesta creer que se dijera en su momento por blasfemo (y eso el Régimen lo llevaba fatal) hoy no escandaliza a nadie. Políticamente es interesante por las teorías que expresa, pero Marat ya no tiene razón de ser en la España de hoy.
Nos queda Sade. Y ahí sí. Sólo cuando el Marqués se dirige al público y le invita a mirarse, a desearse, a tocarse, se produjó en el teatro ese silencio intenso de los que están sobrecogidos. Alberto San Juan nos provocaba (difícil resistirse) y la mayoría de los espectadores se notaban incómodos. Tuve que reprimir las ganas de seguirle el juego. Lamente profundamente no ser del reparto. Los actores fingían una orgía, se desmelenaban, nos tiraban cosas (menos mal que pude devolver algunas). Nos habían invitado a follar todos con todos y no nos habíamos atrevido.
Es teatro, ya lo sé, pero yo salí convencida de que el sexo libre, sin miedos, sin ataduras es nuestra revolución pendiente.
Por cierto el montaje es estupendo, los actores están estupendos, la obra es estupenda...y Alberto San Juan está muy sexi con el pelito largo y suelto.