La Ciencia Ficción y la Fantasía son los géneros que más abundan en mi biblioteca así que entenderéis por qué una de "mis series TV" de este verano ha sido Torchwood.
La cargante Eve Myles me espeluzna bastante. En la foto parece mona, pero es que no he encontrado ninguna en la que salga con la boca abierta. Debería estar prohibido que una actriz tuviera los dientes que tiene esta chica salvo que hiciera el papel de bruja. Pero no es de ella de quien quiero hablar, sino de él.

John Barrowman es el Capitán Jack Harkness. Yo no tenía ni idea de que existieran ni este personaje, ni este señor tan guapo. Un tipo del que sólo sabemos que tiene una gabardina fabulosa y que no puede morir, resultaría atractivo aunque fuera feo de llorar y estaréis conmigo en que no es el caso.
Aún así no entendía yo por qué me atraía tanto el personaje ya que las "fantasiosas" tramas de varios de los episodios dejan bastante que desear.
Viendo (grabado y sin anuncios, como siempre) el penúltimo capítulo (Season 1, Episode 12: Captain Jack Harkness) lo entendí.
Siempre me ha fascinado el amor entre dos hombres. No sólo me resulta excitante ver a dos guapetones besarse a fondo (que también) si no que me emociona adivinar en ellos el deseo y la ternura.
Un viejo chiste hacía referencia a la supuesta cobardía de los "mariquitas" diciendo que había que ser "muy hombre" para besar a un guardia civil con bigote (trasladáos a la mentalidad de los 60) Pues algo de eso debe de haber.
Es difícil encontrar varones adultos que miren a la mujer amada, con el alma abierta, expuesta, entregada, feliz. A los hombres les da mucha vergüenza mostrarse tan desnudos, se sienten indefensos y les cuesta entender que precisamente se trata de eso, de no defenderse.
Pero si un hombre da el paso de amar a otro, se está atreviendo a verse en un espejo. Desoye una supuesta llamada de la naturaleza, supera el atavismo y se pasa por el forro la convención social. Para alguien tan valiente, ser dulce es ser consecuente.
Tal vez por eso para mí son tan viriles dos hombres besándose y me gusta tanto verlo.
Cuando mi hijo sea mayor, este texto será tan pintoresco para él como las pesetas . Esa es una buena noticia